Auge y Crisis de los Movimientos Especializados


 

1. HACIA EL ESTATUTO DE 1959

 

      EI nacimiento de la J.O.C. en Bélgica (1924) y en Francia (1926), en pleno auge de las juventudes Católicas, significa un salto cualitativo en los objetivos y en el método de la Acción Católica, cuya trascendencia se manifestará con el paso del tiempo.

      En España hubo varios intentos de introducir la J.O.C., durante el período republicano, dentro del marco de la Acción Católica Española. Pero las reticencias fueron fuertes. Se temía por la formación, que no se consideraba suficientemente asegurada con el método de Encuesta (revisión de vida), frente a la solidez que había adquirido el método de Círculos de Estudio.

      No obstante, de Santiago surgen unas normas experimentales para la especialización, que abrirán definitivamente las puertas a los Movimientos Especializados de Acción Católica. Estas normas no caen como llovidas del cielo, sino que los propios acontecimientos preparan el terreno y fuerzan a conseguirlas. En 1946 había nacido, en España, la Hermandad Obrera de Acción Católica (H.O.A.C.) y en 1947 la Juventud Obrera Cristiana (J.O.C.). Poco después se organiza la Juventud Universitaria de Acción Católica (J.U.M.A.C.).

      Las ramas adultas no experimentan un desarrollo de la especialización tan homogéneo como el de las ramas juveniles. Además de la H.O.A.C., existe la Unión de Graduados de Acción Católica, el Movimiento Rural de Acción Católica y Acción Social Patronal, que son considerados como verdaderos movimientos especializados por la rama de Hombres de Acción Católica; pero se mantiene una explícita orientación de la rama, en cuanto tal, y de la de Mujeres hacia los planteamientos de la Acción Católica General: no distinción de ambientes y colaboración con las iniciativas parroquiales en las que predomina lo cultural, lo caritativo-asistencial y lo catequético sobre lo estrictamente misionero. El Apostolado Castrense y la Acción Católica Familiar de aquellos tiempos difícilmente se podrían encuadrar en los parámetros de los Movimientos Especializados.

      En efecto, Pío XII había propuesto a la Acción Católica un espíritu de acción frente a angelismos espiritualistas y a pertenencias nominales y pasivas. Por otra parte, el nacimiento de los Movimientos Especializados es consecuencia inevitable del dinamismo apostólico de la Acción Católica y de las explícitas incitaciones de los Papas a actuar en el terreno social: mejor distribución de las riquezas, apoyo y sostén del obrero, etc. Pío XI había dicho a Cardinj: " La J.O.C. ha interpretado perfectamente mis directrices sobre la Acción Católica." Y Pío XII había afirmado que la actividad de la Acción Católica se extiende al campo religioso y social, es decir hasta donde llega la misión de la Iglesia.

 

2. DIFERENCIAS DEL ESTATUTO DE 1959 CON LAS BASES DE 1939

 

      Aunque la declaración introductoria de estos Estatutos afirma que no se trata de "una mutación en la sustancia", sí que contienen una verdadera mutación "en cuanto a la forma y organización accidental". He aquí las principales diferencias con las anteriores Bases:

      - Asimila la teología de Pío XII sobre el laicado: los laicos son Iglesia, construyen la Iglesia, son la línea más avanzada de la Iglesia.

      - Se canalizan las fuerzas y se intenta evitar que los Movimientos se desorbiten y puedan desarrollarse al margen de su Rama.

      - Se eliminan las asociaciones adheridas, propiciadas en las anteriores Bases, con lo cual se consuma un cierto "cisma en el apostolado seglar", al quedar la Acción Católica como una asociación excesivamente singular. Se mantienen, sin embargo, las Asociaciones Filiales. Es oportuno recordar que de la Acción Católica habían nacido instituciones eclesiales tan importantes como Cáritas Española, Manos Unidas y los Centros de Cultura Popular, por citar las más significativas, que poco a poco adquirirían autonomía propia.

      - Se introduce un cambio radical en el método de formación apostólica, en conformidad con la metodología de los Movimientos Especializados (método de encuesta-revisión de vida).

 

3. LOS MOVIMIENTOS ESPECIALIZADOS.

 

      La aparición y desarrollo de los Movimientos Especializados dentro del seno de la Acción Católica, a lo largo de todo este período, es consecuencia de su dinamismo apostólico. Fue precisamente su preocupación por la evangelización la que le Ilevó a perfilar unás opciones fundamentales que impregnan toda la ideología y metodología de los Movimientos Especializados y que provocaron un claro despegue de éstos respecto a la Acción Católica de la postguerra, la de los Centros Generales y los Círculos de Estudio.

      Tales opciones tienen su origen en la confluencia dialéctica de "la verdad de experiencia" (lo que ocurre cada día en la vida de los hombres y mujeres del propio ambiente) con "la verdad de fe" (lo que Dios quiere que sea la vida de esos hombres y mujeres). La frecuente contradicción entre la realidad y el plan de Dios es motor del dinamismo apostólico. En este contraste se abre paso una opción teológica: la encarnación en el propio ambiente para anunciar y evangelizar, para liberar y salvar desde dentro de la propia realidad; y una opción metodológica: el análisis de la realidad y su contraste con el Evangelio, que propicia un nuevo modo de formación, la formación por la acción.

      A título de ejemplo, conviene recordar que la J.O.C. consiguió por primera vez que la Iglesia se enraizara en la masa de los jóvenes trabajadores, formó militantes y dirigentes, arrebató al comunismo el monopolio de la orientación de la juventud obrera y, en sus acciones de masas, Ilegó a albergar a 150.000 jóvenes. Estos datos, unidos a la promoción rural, a la acción de la J.E.C. en los medios estudiantiles y de la J.I.C. en los independientes, son el mejor exponente de la necesidad y validez de estos Estatutos.

 

4. LA CRISIS (1966-1972).

 

      Durante una década al menos, los Movimientos Especializados de Acción Católica viven una época de constante crecimiento, de serio impacto apostólico y de creciente prestigio, particularmente entre la juventud y en el mundo obrero. Podría situarse esta etapa entre los años 1955 y 1965. En 1955 tuvo lugar la Reunión de Presidentes Diocesanos en La Granja, donde se da el espaldarazo definitivo a la especialización; en 1959 se aprueban los nuevos Estatutos; y en 1965 tiene lugar la Asamblea de Juventud.

      Pero persisten problemas de fondo, vividos en la caja de resonancia de unos contextos socio-político y eclesial, que más hacen de amplificadores que de amortiguadores de los conflictos. Todo ello desencadenará, a partir de 1966 y hasta una fecha que podemos situar en 1972 (fecha en la que la Conferencia Episcopal da unas nuevas Orientaciones Pastorales para el Apostolado Seglar), una serie de acontecimientos que se conocen como "crisis de la Acción Católica".

     
a) LOS ACONTECIMIENTOS.

      He aquí los más significativos:

      - La Asamblea de Juventud, promovida por los movimientos juveniles (J.A.R.C., J.E.C., J.I.C., J.O.C. y Movimiento JUNIOR), que congregó en Madrid a 2.000 delegados. Era el colofón de una acción conjunta o campaña común con directrices particulares para cada Movimiento, bajo el lema "La participación activa de la juventud en la sociedad actual". El desarrollo de la campaña implicaba el trabajo desde la base, en los equipos de militantes y en los ambientes. Cuajó en cuatro días de Asamblea, a finales de junio de 1965. Dio a luz un importante "Manifiesto de la Juventud", que reflejaba la situación de los jóvenes españoles y hacía una serie de peticiones a la Iglesia, a la sociedad y a los propios jóvenes, orientadas a superar los problemas detectados.

      - Las VII Jornadas Nacionales de la Acción Católica Española, celebradas en el Valle de los Caídos en 1966. El significativo número de los asistentes -dirigentes, consiliarios y obispos- demuestra el interés que despertaron los temas a tratar. Se pretendía una revisión profunda de la Acción Católica a la luz del Concilio.

      - Los acontecimientos puntuales que se suceden incrementarán y pondrán de relieve la tensión y la desconfianza de la Jerarquía hacia los Movimientos Especializados de la Acción Católica: críticas concretas a los métodos de formación, y prohibición de hacer declaraciones e interpretaciones públicas referentes a los hechos sociales y políticos.

      - La celebración de una Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal sobre el Apostolado Seglar y la aprobación de unos nuevos Estatutos para la Acción Católica, que tiene lugar en 1967, no logró disipar el clima de desconfianza mutua. En septiembre de 1966 se produce el cese reglamentario, pero excesivamente fulminante y significativo de varios consiliarios nacionales, y en abril de 1967 la dimisión de varios presidentes y dirigentes nacionales.

      - Finalmente, se produce un éxodo de militantes que hay que relacionarlo con el desencanto producido por los anteriores acontecimientos. Este éxodo provoca el desmantelamiento de los Movimientos Especializados de Acción Católica, mientras que la Acción Católica General no termina de despegar en el ámbito de los jóvenes y en el de los adultos se mantiene en una situación indefinida.

      Los acontecimientos reseñados afectaron casi exclusivamente a la Acción Católica Especializada, mientras que la Acción Católica General, más tradicional en sus planteamientos y métodos, fue considerada como adicta a la Jerarquía e incluso primada por ésta, pero impermeable a la renovación profunda patrocinada por el Concilio Vaticano II.

     
b) LOS CONTEXTOS.

      Si éstos son los hechos, en su descripción puntual, para una correcta comprensión de los mismos no se puede dejar de lado los contextos político y eclesial en los que tienen lugar.

      - EI contexto político. La situación política de los años 60 es sobradamente conocida, por lo que no se va a desarrollar.

      - El contexto eclesial. El Concilio Vaticano II es ocasión para que emerja a la superficie una crisis latente y largamente incubada en la Iglesia española.

     
c) LAS DIMENSIONES DE LA CRISIS.

      La crisis, por lo tanto, fue una crisis compleja, que reclama un diagnóstico prudente. Como aproximación a este diagnóstico nos atrevemos a decir que fue una situación en la que se entrecruzaron tres crisis: de la identidad cristiana en los militantes, de las relaciones entre la jerarquía y los Movimientos que llevaba consigo una cierta crisis de identidad eclesial, y del modelo histórico de Acción Católica.