Año 2010

 

SACERDOTES, DISCÍPULOS Y MISIONEROS

 

Escrito dominical, el 7 de marzo

 

En los comienzos de marzo –es el inicio del curso pastoral en gran parte de Hispanoamérica– celebramos una Campaña en las Diócesis de España para estimular la vocación misionera de nuestras comunidades hacia esas Iglesia hermanas latinoamericanas. Esta Iglesia en España, tan denostada en ocasiones, tiene en tierras americanas la significativa cifra de 842 sacerdotes diocesanos, a pesar de las dificultades que pasan tantas diócesis de falta de vocaciones sacerdotales. No contamos con los miles de sacerdotes religiosos y de religiosas y fieles laicos. De Toledo son 52 sacerdotes, y de los 8 que en 2009 marcharon a trabajar a Hispanoamérica 5 son toledanos. ¡Bendito sea Dios! A Él le pedimos que no falte esa generosidad en el futuro, y nuestro compromiso con la Prelatura de Moyobamba y la misión en Lurín (Lima) puedan mantenerse.

Quiero, por ello, dar la gracias a los toledanos por su generosidad: padres de los sacerdotes y fieles laicos, parroquias que tanto dinero aportan, personas a veces anónimas que oran y ofrecen su contribución a tan gran empresa. Cuando vemos con tristeza la aprobación por el Senado de la Ley del Aborto –¡que alguno ha calificado de ser mejor que la anterior disposición de despenalización de tres supuestos!– estos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos muestran con su generosidad cómo se da y se cuida la vida. Ésos sí son más libres, si comparamos su entrega con esa proclama que activistas proaborto hacían desde la tribuna de invitados del Senado: «Ahora sois más libres, compañeras». ¿Más libres, para qué?

He podido comprobar personalmente la lucha por la dignidad y la vida de sus comunidades de esos hermanos toledanos en Villa Salvador, en Lurín, y en Moyobamba; también sé muy bien cuanto hacen otros toledanos en otros países de Hispanoamérica. ¡Bravo por ellos! Pues nos están indicando cuáles son los verdaderos problemas de esa parte del mundo. No ocurre como entre nosotros donde los intereses burgueses son el centro: derechos de salud sexual y reproductiva, ideología de género, interrupción voluntaria del embarazo… ¡Cuánto eufemismo para rebajar la tensión que llega a la conciencia humana ante lo que es sencillamente un crimen!

Prefiero a aquellos cristianos que dan su vida cada día para que otros puedan simplemente subsistir y no morir de hambre, que están allá cuidando de ancianos, niños, jóvenes, para que vivan con dignidad, anunciando a Jesucristo que es quien trae la libertad, porque es la Verdad que nos hace libres; hermanos, capaces de compartir y de desterrar la injusticia y las ideologías que nada solucionan. Por ellos quiero compartir esta alegría de su vida entregada al servicio de los más pobres. El hambre de Dios no está en contradicción con remediar el hambre de pan y de justicia. Mostrar a Jesucristo como Aquel con el que uno puede encontrarse en la Iglesia no es alienación como se pretende mostrar en nuestro Occidente: es un gozo que te libera de tus miserias y te hace libre para los demás, una alegría inmensa que te cambia la manera de enfocar la vida.

Cosas de estas hacen nuestros misioneros (sacerdotes, religiosos/as y fieles laicos en Hispanoamérica). Es algo más que los cuatro tópicos al uso de pseudoprgresistas que, en ocasiones, enfrentan la tarea que está haciendo en España la Iglesia con la hacen nuestros misioneros en esos países hermanos. Pero su discurso está agotado. El de los misioneros no lo está.

 X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

 

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