Año 2016

 

PASTORAL DIOCESANA

 

Escrito pastoral para el domingo 17 de enero

 

 

Hemos celebrado felizmente la IV Jornadas de Pastoral en nuestra Diócesis, una iniciativa de reflexión, comunión eclesial y convivencia de muchos católicos toledanos. Como en otros años, los temas, las ponencias y las experiencias presentadas han estado relacionados con la programación pastoral diocesana, girando en torno a la doctrina social de la Iglesia, pero girando sobre la familia en el desarrollo humano, o los desafíos pastorales para la evangelización del mundo del trabajo, la vida económica y la comunidad política; igualmente la familia y la defensa de la vida como campos del compromiso social.

“Pastoral”, “acción pastoral”, “desafíos pastorales”, “hacer pastoral” son palabras que tal vez necesiten alguna precisión. ¿No es a los pastores a quienes propiamente compete la acción pastoral? Cierto: los pastores de la Iglesia (obispos, sacerdotes, diáconos) ha de pastorear. Pero en absoluto quiere esto decir que los fieles laicos y otros consagrados deban pasar por la mediación de esos pastores para participar de los tres grandes acciones de la Iglesia, de manera que se entienda su apostolado, su participación en la acción sociocaritativa y de transformación de este mundo o en la Liturgia del misterio cristiano, como una “concesión” de los ministros a los otros cristianos no ordenados. Estos fieles laicos y consagrados no tienen que pedir “permiso” a curas y obispos, para ser corresponsables en la tarea eclesial y para participar en la acción evangelizadora de la Iglesia. Cosa distinta es la necesidad de que exista de una espiritualidad de “comunión”, exigida por Cristo, entre todos los miembros del Pueblo de Dios.
 

Todos necesitamos preparar cada día mejor nuestra participación en la acción misionera y en el apostolado de la Iglesia de Cristo. Bien es verdad que para difundir al Señor y su Evangelio, vale más el ejemplo que las palabras, pero ejercitarse para estar mejor preparado es vital en nuestro tiempo. Nuestro mundo es complejo y hay muchos ámbitos donde trabajar. Por no habernos preparado mejor para el apostolado, la vida de Cristo no se oye en muchos campos de la existencia de los hombres y mujeres, sobre todo en la vida pública de nuestra sociedad. Las IV Jornadas de Pastoral centradas de lleno en la doctrina social de la Iglesia católica, sin duda nos han ayudado mucho. Ya sabéis que tenemos un déficit en este aspecto de la doctrina y vida cristiana y su repercusión en la vida social de nuestro mundo. Pero no se trata sólo de adquirir un conocimiento. Más importante es calentar nuestro corazón en estos temas para que la hermosa convivencia eclesial, que estas Jornadas diocesanas proporcionan, nos haya decidido a desplegar la capacidad de amar y cambiar nuestro ambiente que nos da la Iniciación Cristiana y los Sacramentos de Cristo.

Quiero subrayar, dentro de la celebración de las Jornadas, las “experiencias de misericordia”, unas experiencias diocesanas, que tuvieron lugar el viernes 8 de enero. Son realidades que acontecen entre nosotros; son fundaciones canónicas en favor de mayores y personas con discapacidad; la fundación COF con sus programas de educación afectivo sexual; o lo que está haciendo la Pastoral de la salud, o Cáritas, Manos Unidas, o cuanto hacen los consagrados en favor de los más pobres; o lo que está desarrollando en la difusión de doctrina social de la Iglesia; también las experiencia de tiempo libre sano y saludable; la presentación del Proyecto Mater fue también una hermosa realidad. Se trata de hacer caer en la cuenta a nuestros católicos que su Iglesia se mueve, que deben conocer cuánto se hace y se puede hacer. Lo que no se conoce no se ama.

 

 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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