Año 2016

 

¡GRACIAS!

 

Escrito pastoral para el domingo 24 de enero

 

 

Mis queridos chavales: un saludo de vuestro Obispo. ¿No nos conocemos? ¡No me digan! Bueno, todo se andará. ¿Cómo estáis en este mes de enero? No me digáis que mal o regular, porque no es verdad. De todas formas, si te encuentras un poco triste o desanimado, tal vez puedas animarte con lo que te quiero decir en este escrito. Te hablaré de la Infancia Misionera, que celebraremos el 24 de enero. ¿De qué vas? Pues de una obra del Papa Francisco y de toda la Iglesia, de los niños para los niños. “¿Y eso me interesará?”, dirá alguno. Si no eres un aburrido, sin duda que sí.
 

La Infancia Misionera educa a los niños del mundo en la solidaridad misionera, en la oración y la ayuda económica. Sí, es una obra misionera que se adelantó en ochenta años a las Declaraciones de los Derechos del Niño en Ginebra, y cien años al nacimiento de UNICEF. Mirad lo que dice de vosotros el Papa Francisco: “Es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para comprender a Dios”. Pero, ¿entonces los niños no tienen pecado original? De eso nada, tenéis vuestros egoísmos, vuestras peleas y envidias, pero es verdad que tenéis algo especial: pureza y sencillez interior. Como decía un obispo, amigo mío: “Si un niño descubre la importancia de la fe, dirá siempre: “gracias”. También sois capaces de aportar ayudar a los niños de los territorios de Misión en África, América, Asia…, porque sabéis la importancia de conocer a Jesús y tener fe en Él.

Son muchos los proyectos financiados con vuestras aportaciones… hasta 2699 proyectos en 2014, lo cual suponen más de 17 millones de euros. ¡Toma! Claro, pero hay que despertar y saber lo que vale vuestra fe y lo que les pasa a tantos niños por el mundo. Cito otra vez al Papa Francisco: “Numerosos niños desde el inicio son rechazados, abandonados, les roban la infancia y su futuro. Alguno se atreve a decir… que fue un error hacer que vinieran al mundo. ¡Esto es vergonzoso! No descarguemos sobre los niños vuestras culpas ¡por favor! Los niños nunca son un “un error”. Su hambre no es un error, como no lo es su pobreza, su fragilidad, su abandono…; y no lo es tampoco su ignorancia o su incapacidad… Si acaso, estos son motivos para amarlos más…”.

Este año la Infancia Misionera el tema es ¡GRACIAS! Un niño misionero siempre da gracias. Gracias por la vida, por sus padres y su cole, por la creación,… y por la fe en Jesús. Agradecimiento también por ser “pequeños misioneros” y formar parte de la gran familia de Infancia Misionera. Alegría por la fe, la alegría del Evangelio de Jesús a quien conocéis. Te contaré una historia que te puede ayudar para que sepas dar gracias por lo que tienes, por la fe, tu familia, tu Cole, tu Catequesis, tantas cosas: “Un campesino, cansado de campo y del trabajo agrícola, decidió vender su finca. Conocía a un vecino que era poeta, y éste le hizo un cartel para su venta: “Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto”.

El poeta, el que hizo el cartel, tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso visitó a los que creía eran sus nuevos vecinos, pensando que aquel hombre que le pidió el cartel se había mudado, al vender su finca. Pero su sorpresa fue enorme al ver al campesino trabajando en sus faenas. Amigo, ¿no se iba de la finca? El campesino con una sonrisa le respondió: No, mi querido vecino, después de leer el cartel que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no encontraré otro mejor”. Dale gracias a Dios porque tienes vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar tus metas. Tu “finca” es muy hermosa y valiosa, no la desprecies. Es bueno que seas feliz. Pero no olvides a otros niños que, sin merecerlo, no tienen lo que tú tienes. Y ellos son queridos por Dios Padre, como te quiere a ti y espera de ti grandes cosas, y no que seas un gran “egoistón”, centrado en ti, sin mirar al horizonte grande de los demás.

 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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