Año 2016

 

SEMBRAR

 

Escrito pastoral para el domingo 14 de febrero

 

 

Dios lleva sembrando desde el inicio de la humanidad; Jesucristo sale a sembrar cada día, desde que nació como Hijo de Dios encarnado. Mostró la importancia del sembrador, de la semilla (la Palabra de Dios) y de la tierra que recibe a ésta. Con frecuencia, sin embargo, nosotros no sembramos, sino que “desparramamos”. Es más, a menudo nos oponemos a que la siembra pueda ser posible e incluso destruimos la posibilidad de que, con la semilla, pueda haber cosecha para que muchos –en exceso– no mueran de hambre. Y mueren justamente, porque existe hambre.

“Es un escándalo –dijo Papa Francisco– que haya todavía hambre en el mundo”. Manos Unidas no se acostumbra a que exista hambre, cuando puede haber abundancia o alimento suficientes para todo el planeta. Los proyectos de Manos Unidas luchan contra el hambre. Sí, contra el hambre concreta, con personas concretas. Pero a la vez quieren sembrar en las conciencias la semilla de la justicia, de la necesidad de no pactar con la indignidad que supone el hambre y sus secuelas: enfermedades, mala nutrición, que es fuente de epidemias y de males que nos sonrojarían si estuvieran todavía entre nosotros: raquitismo, tuberculosis y un largo etcétera.

Como Arzobispo de Toledo, Iglesia donde esta ONG no gubernamental católica y de voluntarios está y trabaja con eficacia, recuerdo a todos los párrocos y rectores de Iglesias o capillas que la colecta del 14 de febrero es “colecta imperada”, esto es, hay obligación de hacerla y mandarla a Manos Unidas de Toledo. El día 14 comienzan los domingos de Cuaresma en este año. Ocasión también propicia para traducir bien la primera de las “Obras de misericordia corporal”: “Dar de comer al hambriento”.

La misericordia no es contraria a la justicia. Por ello, es bueno predicar la justicia, porque hay injusticias que no desaparecen sin más, o con dar “una limosna”. Misericordia (=amor) quiero y no sacrificio”. Es Jesús quien toma esa frase del profeta Oseas, pero ampliándola a la medida de su propio amor. El amor de Dios, en efecto, alcanza su cumplimiento en el Hijo hecho hombre. Es preciso que cada uno de nosotros ratifique la alianza de modo más estable en la justicia y en la verdad.

En su Mensaje para la Cuaresma de 2016, el Papa dice: “Es siempre un milagro el que la misericordia divina irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la Tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales”. Pero nuestra fe ha de traducirse en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu. Aquí hay uno muy concreto que nos propone Manos Unidas en esta campaña de 2016: nutrir a tantos hombres y mujeres, porque muchos mueren de hambre. Así que “Plántale cara al hambre: siembra”. En consecuencia, las mujeres y hombres de Manos Unidas están ya dispuestos a la acción de trabajar y animar a buscar financiación para los proyectos que tal parroquia o arciprestazgo ha asumido. Todo un ejercicio de puesta en acción de la caridad cristiana, dejando a un lado la indiferencia ante el dolor humano.

Sepan todos esos voluntarios de Manos Unidas que tienen detrás el respaldo de su Iglesia. Ésta en 2015 nos ha regalado con tres documentos que han abierto las puertas de la esperanza: Laudato si´, del Papa Francisco, que nos habla del cuidado de la “casa común”, la Tierra, cuyos “desperfectos” recaen en detrimento de los más pobres y descartados; Misericordiae vultus, convocatoria papal del Jubileo de la Misericordia de Dios; y La Iglesia, servidora de los pobres, una instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española sobre la crisis y el compromiso social de la Iglesia. Son muestras de la inquietud de los cristianos en cada Diócesis, lejos de esa estúpida pintada que apareció hace poco en una de nuestras parroquias. “Dejad de someter a la gente a una vida llena de ignorancia”. ¡Qué prepotencia y empecinamiento en posturas rancias sobre la fe cristiana y los que seguimos a Jesucristo! Y además se atreve a decir a los católicos que somos ignorantes.

Vosotros, en este caso los voluntarios de Manos Unidas, sabéis bien que no es así, que salís de vosotros mismos en la lucha contra el hambre en el mundo. Muchas gracias a todos, a Manos Unidas y a cuantos secundáis sus proyectos de siembra en esta campaña 2016.

 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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