Año 2016

 

VOCACIÓN DE FAMILIA

 

Escrito pastoral para el domingo 24 de abril

 

 

 Les presento con enorme alegría Amoris Laetitia la Exhortación que el Papa Francisco nos ha regalado a toda la Iglesia. El título es suficientemente sugerente como para adentrarnos en su lectura y encontrar un documento que ha de leerse despacio, como un texto dirigido a obispos, presbíteros y diáconos, a las personas consagradas, a los esposos cristianos y todos los fieles laicos: La alegría del amor. El Papa la ha escrito y la ha fechado el 19 de marzo, solemnidad de san José; recoge los resultado de dos Sínodos de obispos sobre la familia (celebrados en 2014 y 2015). La Exhortación Apostólica impresiona por su amplitud y articulación en nueve capítulos y más de 300 párrafos.

Para quienes piensen que el Papa Francisco camina en dirección opuesta a sus predecesores, por favor que lean y relean “Amoris Laetitia”, pues partiendo de lo que el Concilio Vaticano II dice sobre el matrimonio y la familia, cita el Papa la famosa Humanae Vitae del Papa Pablo VI, Familiaris Consortio de san Juan Pablo II, junto a otros muchos escritos del Papa de la Familia, sin olvidar a Deus caritas est de Benedicto XVI. Ahora bien, los que esperaban saltos radicales, que lean este documento del Papa Francisco. Los principios del Evangelio de la vida y la familia eran y son los mismos. Nadie duda de la necesaria unidad de doctrina y de práctica. “Pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu Santo nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16, 13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada” (AL, nº 3).

¿Qué es lo que permanece y qué es lo que ha cambiado? Se mantiene intacta la fe. Cambia el contexto, perspectiva y la manera de abordar la pastoral familiar. Podríamos decir que el Papa Francisco apunta a una nueva lógica sobre cómo presentar el Evangelio del matrimonio y la familia y sobre cómo abordar las situaciones “irregulares”; la mirada es, pues, amplia e incluye también las “situaciones imperfectas”, la compasión y misericordia con las personas más frágiles, como nos enseña Cristo.

Los nueve capítulos de “Amoris Laetitia” se leen bien, y es preciso hacerlo despacio, como la meditación del Salmo 128 en el capítulo primero; o volver a considerar la realidad y los desafíos de las familias en el capítulo segundo. El capítulo tercero comprende 30 párrafos dedicados a la vocación de la familia según el Evangelio: la indisolubilidad, la sacramentalidad del matrimonio, la transmisión de la vida y la educación de los hijos…, pero la mirada es amplia también a las “situaciones imperfectas”. El amor en el matrimonio lo ilustra el Papa en el capítulo cuatro sobre el himno al amor de 1Cor 13, 4-7. Pero también sobre la cotidianidad del amor que es enemigo de todo idealismo y que debe afrontar el tremendo peso de tener que reproducir la unión que existe entre Cristo y su Iglesia.

El amor fecundo y el tema de la unión fecunda del amor ocupa todo el capítulo quinto: recibir una vida nueva, el amor de madre y de padre; la fecundidad ampliada de la adopción, la manera de espaciar los nacimientos. Pero también alude el Papa a la familia con amplia red de relaciones y el profundo carácter social del sacramento del matrimonio. El capítulo sexto afronta algunas vías pastorales que orientan para construir familias sólidas y fecundas según el plan de Dios. El séptimo capítulo está todo él dedicado a la educación de los hijos.

“Acompañar, discernir e integrar la fragilidad” es el título del capítulo octavo: una invitación a la misericordia y el discernimiento pastoral frente a situaciones que no responden plenamente a aquellos que el Señor propone. Es el capítulo más delicado. Para leerlo el Papa aconseja recordar que “a menudo, la tarea de la Iglesia se asemeja a la de un hospital de campaña”. Hay que volver sobre este capítulo muchas veces. La Exhortación no da una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos. Con el tema de la espiritualidad conyugal y familiar termina, con un noveno capítulo, la Exhortación del Papa Francisco. Es ésta una muy buena contribución del Papa a la familia humana, sobre todo a la familia cristiana. Y recuerden lo que decía el Papa Juan Pablo II: “La familia es el camino de la Iglesia”. ¿Se animan a leerla? Estoy seguro que les gustará.

 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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