Año 2016

 

“LO QUE ES IMPORTANTE”

 

Escrito pastoral para el domingo 25 de septiembre

 

 

La vida de la sociedad española discurre de manera extraña, pues la gente comenta, da su opinión mostrando preocupación ante la situación social y política de España. Y está preocupada. Pero, a la vez, la vida sigue y toda esta cuestión de cuándo habrá un Gobierno estable va apasionando menos. Lo cual no es buen síntoma, pues desengancharse excesivamente de la cosa pública, pudiera dejar vía libre a acciones que no traerán cosa buena a nuestro pueblo. Pero, dejemos este tema, y veamos también, sin dimitir de las preocupaciones por la vida real de nuestra sociedad, otras preocupaciones, mejor, ocupaciones que interesan al Pueblo de Dios, que es su Iglesia. Hay, sin duda, empresas y programas siempre importantes para los católicos.
 

Hablemos de uno: la preocupación por la familia. Sigue siendo núcleo fundamental también después del verano. También lo es el matrimonio, el que se celebra “por la Iglesia” y el que se celebra en el ayuntamiento, llamado civil. Después de haber iniciado el curso pastoral 2016-2017 el pasado día 17, con el programa que, si no conocéis, está en vuestra mano su conocimiento y alcance, el Plan Pastoral Diocesano sigue su marcha, si Dios quiere hasta 2021. Y me permito recordarles algo que yo escribí en el 2012, cuando lo iniciábamos: “El impulso en nuestra Iglesia de Toledo de nueva evangelización ha de tener en cuenta muy directamente la familia cristiana, apoyarse en ella, potenciando sus posibilidades evangelizadoras, e inspirándonos en el proceso de Iniciación Cristiana. La familia no es una institución más. Es el lugar donde la vida se engendra y donde nace la vida de nuestras personas; es el lugar donde los padres pueden iniciar y enseñar la fe de manera única; es el lugar donde todos somos socializados e introducidos en la sociedad concreta. La familia es la casa que hace la Iglesia, porque también es formidable que tengamos la experiencia de una Iglesia que es casa”.
 

Hoy, sin olvidar estas palabras de hace cuatro años, os digo. La familia sigue siendo esencial, pero ahora, por tantas circunstancias, hay que cuidarla, seguirla, ayudarla, acoger más a las personas que la componen, y afrontar nuevos problemas o circunstancias. La Exhortación del Papa Francisco, “Amoris laetitia”, “La alegría del amor” nos dice muy directamente que obispos, sacerdotes y cuantos trabajan por la familia tenemos la responsabilidad urgente de ejercer nuestro servicio pastoral y nuestro apostolado estando muy cerca de las personas para acompañar, discernir, iluminar y guiar, de una forma honesta para con la verdad de Dios y para con la verdad del hombre. Estamos ante una cuestión de mucha trascendencia y complejidad, porque está cargada de implicaciones en la vida afectiva y moral de las personas, la educación de los hijos en tantos ámbitos del ser humano.
 

Hablaremos, en ocasión cercana, sobre el capítulo VIII de esta Exhortación del Papa y su aplicación. Pero os invito en este tiempo de misericordia para desplegar una pastoral familiar y de la vida cada vez más cercana, más concreta, más amable, más en búsqueda de las personas, más realista y menos etérea. Aquí están, en este ámbito de la vida familiar, los problemas y las cuestiones que más influyen en la vida de las personas. Estoy convencido de si tanta gente desestructurada fuera acogida y querida, entrando en sus problemas, en sus quereres y desamores, habría una sociedad diferente, porque necesitaremos mejorar nuestra situación política y social, pero ¿quién se acerca de verdad a tanta gente que sufre porque su familia no va bien o podía ir mejor? En absoluto separo todos estos aspectos de la vida familiar de mejorar las condiciones de trabajo, de educación, de sanidad, de resolver el problema del paro y el de la bajísima natalidad en España con más decisión y menos palabras. Dios, estoy seguro, nos ayudará, si nosotros nos ayudamos.
 

Mi invitación se dirige a cuantos trabajáis por la familia y la vida en nuestra Diócesis. Es una invitación, por un lado a conocer más en profundidad la riqueza del matrimonio y la familia, y, por otro, a seguir en el empeño de servicio, ayuda y seguimiento a cuantos nos esperan en este campo: el anuncio del Evangelio de la familia; la preparación real al matrimonio, la ayuda y la cercanía a quienes lo necesiten en los miembros de la familia, que afronte tanta desestructuración que hace sufrir a tanta gente. Es muy importante ahora salir al encuentro, cambiar de mentalidad con las personas en dificultades. Nos lo pide el Papa.
+Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo.
 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Q