Año 2017

 

PEREGRINAR A LA TIERRA DEL SEÑOR

 

Escrito pastoral para el domingo 5 de febrero

 

 

 

En las recientes V Jornadas de Pastoral (Toledo, 13-15 de enero) invitamos al Padre Aquilino Castillo, franciscano en Tierra Santa, para que nos hablara de la situación de los cristianos en Jerusalén y otros lugares de Palestina. Una situación dramática la que padecen muchos de nuestros hermanos cristianos ya sean católicos, ortodoxos y otros miembros de tantas Iglesias cristiana. El padre Aquilino, con muchos años de experiencia en la atención a los católicos de Medio Oriente (Siria, Líbano, Egipto, Jordania, Israel y Cisjordania, explicó, en este contexto de dificultades, lo que significa que católicos de España vayan en peregrinación al país de Jesús y se acerquen a estos hermanos en la fe.

Hablemos primero de la repercusión social y económica de la falta de peregrinaciones en la precaria economía de los cristianos de los Santos Lugares: si no hay peregrinaciones, tampoco habría fácil solución para el problema de la disminución de los cristianos allí, en la tierra donde nació el cristianismo, donde nació, creció y murió Jesús. La tentación de abandonar la Tierra Santa y emigrar a otros lugares cada vez es más fuerte entre nuestros hermanos de la Iglesia Madre. Pero también es digno de señalarse que, sin peregrinaciones el vacío y la sensación de que les dejamos solos crece cada día. ¿Podemos ser insensibles a este sentimiento de nuestros hermanos cristianos? Podemos serlo y, de hecho, lo somos, pero esa insensibilidad les duele mucho. Lo he oído de sus propios labios.

Las peregrinaciones no son baratas. Es cierto, y muchos católicos no pueden reunir dinero para ir, aunque tantos lo desean. Es verdad, pero muchas veces, junto a la cuestión económica, aparece el miedo a la seguridad, pues la imaginación vuela y los atentados que de tarde en tarde vemos u oímos que acontecen, no retraen. ¿Qué decir sobre este aspecto del tema? Primero de todo: para los peregrinos que viajan a Israel y Cisjordania, hay seguridad y mucha. Tanta como en España si se utiliza el sentido común y se va a donde hay que ir, guiados por los que nos llevan de un sitio a otro. Nosotros, los peregrinos, no somos soldados ni policías: somos peregrinos que son acogidos con respeto y gratitud. No somos sujetos de atentados. El problema económico de lo que cuesta el viaje no se puede ignorar. Pero si hay, en efecto, mucha gente que no pueda hacer ese gasto, también es verdad que en vacaciones son miles y millones de españoles los que viajan y no son viajes baratos. Pero entiendo que cada familia sabe cómo está su casa, y respeto cada decisión personal.

Pero, sin duda, lo mejor de una peregrinación a Tierra Santa es la experiencia religiosa que lleva consigo visitar, ver, rezar, entrar en los lugares donde sucedieron los misterios de nuestra Redención. ¡Qué duda cabe que ayuda a encontrase con Jesucristo y su palabras y hechos en los lugares donde estos sucedieron! Esto son –palabras y acciones de Jesús, puestas por escrito– el Evangelio. El texto y el contexto muchas veces se unen y nos proporcionan una alegría grande, una acción de gracias por lo que somos. Tierra Santa no es espectacular como otros lugares del globo, pero pocos lugares llenan más que el país de Jesús, si somos cristianos y tenemos fe.

Trascribo una reflexión de un peregrino de muchas veces, hecho en Belén: “Conmovidos interiormente, pienso en los días de mi peregrinación jubilar a Tierra Santa. Vuelvo con la mente a aquella gruta en la que se me concedió la gracia de estar en oración. Beso espiritualmente la tierra en la cual ha brotado para el mundo el gozo imperecedero... Pienso en la preocupación en los Santos Lugares, de modo especial, en la ciudad de Belén, donde, a causa de la complicada situación política, no podrán desarrollarse los sugestivos ritos de la Santa Navidad con la solemnidad acostumbrada. Quisiera que aquellas comunidades cristianas escucharan en esta noche la total solidaridad de la Iglesia entera. ¡Queridos hermanos y Hermanas, estamos con vosotros con una plegaria especialmente intensa!... Desde esta plaza centro del mundo católico, resuene una vez más con renovado vigor el anuncio de los ángeles a los pastores: “Gloria a Dios en las alturas…”

 

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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