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Año 2010
"La paz se edifica cada día con la aportación de todos", dice el Sr. Arzobispo en la Catedral Primada En la Jornada Mundial de la Paz TOLEDO, 1 DE ENERO El Sr. Arzobispo ha presidido en la mañana del día primero del año la Santa Misa en la Catedral Primada, con motivo de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y de la Jornada Mundial de la Paz. En la homilía, don Braulio Rodríguez Plaza ha recordado que la paz, "este gran anhelo del corazón de todo hombre y mujer se edifica, día tras día, con la aportación de todos".En este sentido, ha recordado "aquel sabio consejo del Vaticano II: La humanidad no logrará 'un mundo más humano para todos los hombres, en todos los lugares de la tierra, a no ser que todos, con espíritu renovado, se conviertan a la verdad de la paz' (GS, 77). Pero nuestra sociedad soporta con dificultad la verdad", ha añadido. "Sería bueno -ha dicho también- convencernos de que 'en verdad, la paz –como decía el Santo Padre el 31.12.2008- donde y cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende él de modo casi natural el camino de la paz'. Ahí tenemos una realización concreta y adecuada de eso se ve en el pasaje evangélico que acaba de proclamarse, en el que hemos contemplado la escena de los pastores en camino hacia Belén para adorar al Niño (cfr. Lc 2,16). ¿No son los pastores, que el evangelista san Lucas describe en su pobreza y en su sencillez obedeciendo al mandato del ángel y dóciles a la voluntad de Dios, la imagen más fácilmente accesible a cada uno de nosotros del hombre y la mujer que se deja iluminar por la verdad, capacitándose así para construir un mundo de paz?" Es muy ilustrativo, en este sentido, lo que dice Benedicto XVI en el mensaje para la XLIII Jornada Mundial de la Paz: Señala el Santo Padre que “cuando se considera a la naturaleza, y al ser humano en primer lugar, simplemente como fruto del azar o del determinismo evolutivo, se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad. En cambio, valorar la creación como un don de Dios a la humanidad nos ayuda a comprender la vocación y el valor del hombre (…). Contemplar la belleza de la creación es un estímulo para reconocer el amor del Creador, ese amor que `mueve el sol y las demás estrellas´” (n. 2). En su homilía, el primado ha recordado también que "el primer día del año está puesto bajo el signo de una mujer, María. El tercer evangelista la describe como la Virgen silenciosa, en constante escucha de la Palabra eterna, que vive de la Palabra de Dios. María conserva en su corazón las palabras que vienen de Dios y, uniéndolas como en un mosaico, aprende a comprenderlas. En su escuela queremos aprender también nosotros a ser discípulos atentos y dóciles del Señor". Por eso ha dicho que "con su ayuda maternal deseamos comprometernos, como hijos de la Iglesia de Toledo, a trabajar solícitamente en la “obra” de la paz, tras las huellas de Cristo, Príncipe de la paz". Finalmente se ha referido al Congreso Eucarístico nacional que se celebrará este año en Toledo: "Dos mil diez es año de Congreso Eucarístico, de mostrar y valorar la Presencia de Cristo Sacramentado en medio de nuestra comunidad cristiana, para que los jóvenes tengan a Alguien en quien confiar y apoyar su vida. Los jóvenes son nuestro empeño: nuestro primer empeño y tarea pastoral es que a ellos sea anunciado el Dios vivo, el Dios que se revela a su Pueblo, el Dios de nuestros padres, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, que está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Una vida sin nuestro Dios es una vida truncada".
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