VICARÍA JUDICIAL


 

INFORME DEL AÑO JUDICIAL 2005

 

Un año más ofrecemos a la Iglesia en la provincia eclesiástica de Toledo la actividad desarrollada por el Tribunal eclesiástico metropolitano en este ministerio de la justicia al servicio del Pueblo de Dios.

La función judicial es un auténtico servicio pastoral a favor de las personas y las comunidades que forman la Iglesia. La justicia camina con la paz y está en relación constante y dinámica con ella. La justicia y la paz tienden al bien de cada uno y de todos, por eso exigen orden y verdad. Cuando una se ve amenazada, ambas vacilan; cuando se ofende la justicia también se pone en peligro la paz (cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1998, n. 1).

La memoria del Tribunal pone de manifiesto su actividad al servicio de la noble función de juzgar. En ese sentido podemos comprobar que las causas de nulidad matrimonial no sufren retraso o dilación en el Tribunal metropolitano y que se resuelven dentro de los plazos previstos por el Supremo Legislador para la recta administración de la justicia en la Iglesia, así mismo nadie se ve privado de la tutela judicial por falta de recursos económicos.

 

Causas introducidas y a las causas resueltas

durante el año judicial 2005:

Causas de Primera Instancia:

Introducidas: 28

Sentenciadas: 16

Caducadas: 0

A favor de la nulidad: 16

Pendientes de sentencia: 12.

Causas de Segunda Instancia:

Introducidas: 23

(Albacete, 9; Ciudad Real, 9; Cuenca, 3; Sigüenza-Guadalajara, 2).

Sentenciadas: 22.

A favor de la nulidad: 22.

Pendientes de sentencia: 1.

 

Esta función de administrar justicia en la Iglesia emerge de los derechos que acompañan al cristiano en virtud de su personalidad surgida del bautismo. Entre los derechos de los fieles está el de ser juzgados, de exigir un juicio, de defender judicialmente sus propios derechos.

Establece el canon 221: "1. Compete a los fieles reclamar legítimamente los derechos que tienen en la Iglesia, y defenderlos en el fuero eclesiástico competente conforme a la norma del derecho. 2. Si son llamados a juicio por la autoridad competente, los fieles tienen también derecho a ser juzgados según las normas jurídicas, que deben ser aplicadas "con equidad". 3. Los fieles tienen derecho a no ser sancionados con penas canónicas, si no es conforme a la norma legal".

Tanto el Concilio Vaticano II como el Código de Derecho Canónico promueven los derechos de los fieles, y esto exige la posibilidad concreta de defender esos derechos de forma adecuada.

Entre los derechos de los fieles está el promover una causa de nulidad matrimonial y tener un juicio en un tiempo razonablemente breve, sobre todo cuando se trata de personas que viven angustiadas por la duda acerca de la validez de su matrimonio.

Sólo "el matrimonio objetivamente válido" entre bautizados es sacramento (c. 1055, 2). No se puede por tanto obligar a los fieles a vivir una unión en la que el matrimonio fuese objetivamente nulo. Menos todavía impedirles ejercer el derecho a contraer un matrimonio que sea objetivamente válido. Tampoco se puede engañar mediante sentencias injustas de nulidad a que contraigan un matrimonio que no fuese objetivamente válido.

Los jueces en la Iglesia sabemos que nuestras sentencias acerca de las nulidades no son constitutivas sino declarativas y ello nos exige indagar la verdad con empeño, humildad y caridad.

Con la vinculación que exige el oficio de juez a nuestro Pastor, quiero agradecer a todas las personas vinculadas a este ministerio de la justicia tanto en nuestro Tribunal como en los Tribunales de primera instancia de nuestra provincia eclesiástica, el trabajo realizado durante el presente curso.

Os animo a continuar trabajando, conscientes de nuestra misión y convencidos de que participamos directamente en un aspecto importante de las funciones del Pastor de nuestras iglesias particulares en la Provincia eclesiástica de Toledo.