Noticias


“El papa que nos recordó, con su vida, que la caridad no es dar, es darse”

Mónica Moreno / Archidiócesis de Toledo

Mónica Moreno, secretaria general de Cáritas Diocesana, comparte sus experiencias acerca de la vida y pontificado del papa Francisco. Lo hace a través de un artículo de opinión.

Francisco, el papa que nos recordó con su vida que la caridad no es dar, es darse

En estos días desde el fallecimiento del papa Francisco he recordado los papas de mi vida. Puedo decir que el papa de mi juventud fue san Juan Pablo II, y el papa de mi etapa profesional en Cáritas ha sido el papa Francisco (12 años de pontificado y yo 10 años en Cáritas), porque el papa Benedicto XVI me pilló en una etapa profesional totalmente distinta a la actual, más metida en mi faceta de periodista, aunque su encíclica Deus Caritas Est la hemos leído y desgranado en Cáritas en multitud ocasiones.

Por lo tanto, el papa Francisco ha sido para mí el papa de la caridad; el papa que con sus gestos, con su ejemplo, con su testimonio y con sus palabras me ha mostrado siempre el camino para realizar la misión que don Francisco, nuestro arzobispo, me encomendó hace más de tres años como secretaria general de Cáritas Diocesana de Toledo. Ha sido un papa que me ha enseñado – y además lo ha testimoniado- cómo tiene que ser el Amor a los más pobres, desde el Evangelio, desde la sencillez y desde la humildad, aun sabiendo que a veces era un incomprendido por su forma de actuar, saltándose incluso el protocolo.

Él quería que la caridad se viera cada vez más reflejada en la vida de la Iglesia, y constantemente recordaba que “la Caridad, el Amor con mayúsculas, es el rasgo más esencial del ser humano, creado a imagen de Dios, y por ello el lenguaje que más nos acomuna”, un lenguaje universal.

Un papa que como también como periodista me encantaba leer y escucharle porque hablaba con un estilo tan sencillo, tan directo y tan claro. Un papa para la gente normal, gente que entendía lo que decía y por lo tanto con sus verbos inventados como “balconear” o “aprojimarse” o sus frases como “olor a oveja” o los “santos de la puerta de al lado” nos llegaba a todos los corazones. Sus homilías, sus audiencias y todas las intervenciones que tenían que ver con la caridad y con el voluntariado las leía detenidamente.

El papa que ya adoptando el nombre en honor a San Francisco de Asís, ha simbolizado, y así lo ha expresado siempre,  el deseo de una Iglesia pobre para los pobres, con un estilo cercano y directo, promoviendo la justicia social y la Caridad –en mayúsculas-porque Dios es Caridad. Dios es amor. Una caridad que no es asistencialista pues no consiste sólo en dar, sino una caridad que nos tiene que llevar al servicio, a la evangelización y a la promoción de la persona humana, porque todos somos hijos de Dios; todos con la misma dignidad. “No basta dar, hay que darse”. Y así nos lo ha recordado en innumerables ocasiones.

Aparte de las convocatorias de Jubileos, como el de la Misericordia –que dio muchos frutos-, o el que vivimos en la actualidad –el de la Esperanza- quiero destacar la institución de la Jornada Mundial de los Pobres, y recuerdo que el primer año –en 2017- no gustó que se llamara Jornada Mundial de los Pobres, porque a los pobres no les gusta que se les llame pobres; e incluso recuerdo que el que se sentara a comer con ellos no parecía bien visto. Y año tras año se nos ha recordado que los pobres están y estarán siempre con nosotros (cf. Jn 12,8) para ayudarnos a acoger la compañía de Cristo en nuestra vida cotidiana.

 

 

Cáritas

El 11 de mayo de 2023 recibió a 400 representantes de la Asamblea General de Cáritas Internacionalis (en noviembre de 2022 destituyó a toda la directiva de la entidad), y volvió a insistir que “no debemos olvidar que el origen de toda nuestra actividad caritativa y social es Cristo, y que “él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin’” (Jn 13,1). Es el recordatorio del Papa Francisco en el discurso entregado a unos 400 asistentes a la Asamblea General de Cáritas Internacional, a quienes recibió en audiencia en la mañana de este jueves 11 de mayo. Y ese discurso dijo:
Ante la pregunta “¿Quieres saber si un cristiano vive la caridad?”, el Santo Padre contesta: “Entonces, mira si está dispuesto a ayudar de buen grado, con una sonrisa en los labios, sin quejarse ni enfadarse”.

También en este discurso recordó cuál era la tarea de Cáritas que “fue pensada y querida para dar expresión a la comunión eclesial, al ágape intraeclesial, para ser un medio y una manifestación de estos, mediando entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares, sosteniendo el compromiso de todo el Pueblo de Dios en el ejercicio de la caridad”.

La tarea de Cáritas es, en primer lugar, “la de cooperar en la siembra de la Iglesia universal, anunciando el Evangelio con las buenas obras”, pues “no se trata solo de poner en marcha proyectos y estrategias que resulten victoriosas, que persigan la eficacia, sino saberse dentro de un proceso constante y continuo de conversión misionera”.

Por otra parte el Francisco mostró y así nos lo dijo a los representantes del Consejo General de Cáritas el 5 de septiembre de 2024, en la celebración del 75 aniversario de la Confederación, nos ofreció varios retos, pero también mostró su preocupación para que en Cáritas cuidemos los recursos. “No caigan en la gran empresa de la caridad, donde el 40, 50, 60% de los recursos se va para pagar sueldos a los que trabajan en ella”. Y nos puso en alerta para que sepamos que Cáritas es la Iglesia haciendo caridad, y sí tiene que tener profesionales pero su base son las personas voluntarias.

Y con motivo del 60 aniversario de la constitución canónica de Cáritas Diocesana de Toledo el 5 de diciembre de 2024 nos recibió a una delegación de Cáritas Diocesana. Fue un mensaje cortito el que nos transmitió pero que siempre se nos quedará grabado en nuestro corazón, así como su cercanía, su sencillez y su mirada de padre, volviendo a insistir en la evangelización y en la universalidad de las obras de caridad”.

“Ustedes no son sólo un ejemplo de civismo o de filantropía, sino que se convierten en instrumentos de evangelización, a través del lenguaje universal de las obras de caridad. Es curioso, las obras de caridad no necesitan traductor, no hay un diccionario para traducir, es lenguaje universal, lenguaje universal de las obras de caridad, las entiende todo el mundo, es que es un idioma comprensible para todos, escrito con el testimonio y el esfuerzo de todos los agentes de Cáritas, comprometidos con Jesucristo y con su Evangelio.”

Doy gracias a Dios por la vida del papa Francisco y por su entrega generosa al servicio del Evangelio.

Pin It
Cáritas Toledo
Delegación de Familia y Vida
Delegación de Apostolado Seglar
Delegación de Catequesis