Mons. Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, presidirá una solemne Eucaristía, en la basílica del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Urda, el próximo 1 de marzo, a las 12 de la mañana. Será con motivo del nombramiento, a título póstumo, de Mons. Antonio Dorado Soto, oriundo de esta localidad manchega, como Mayordomo Honorario de la Archicofradía del Stmo. Cristo de la Vera-Cruz.
Junto al prelado toledano, concelebrará el obispo de Málaga, Mons. Jesús E. Catalá Ibáñez, además del rector de la basílica urdetana, D. José Miguel Fernández y de un nutrido grupo de sacerdotes de la archidiócesis de Toledo y de Málaga.
El acto de concesión de la mayordomía honoraria se desarrollará en el salón de actos de la Casa de Espiritualidad, aneja a la propia basílica menor. Este evento coincide con el décimo aniversario de la muerte del que fuera obispo de Guadix, Cádiz-Ceuta y Málaga y cuyos restos mortales descansan en la cripta de la Seo malacitana. Como parte del acto, se proyectará un documental audiovisual acerca de la vida del urdetano Mons. Antonio Dorado.
Nombrado obispo por san Pablo VI
Don Antonio Dorado Soto, nació en Urda el 18 de junio de 1931. Tras sus estudios de enseñanza primaria, ingresó en el Seminario Mayor de Toledo, recibiendo la Ordenación Sacerdotal el 1 de abril de 1956. Fue profesor de los Seminarios Mayor y Menor de la capital castellano-manchega.
San Pablo VI lo nombró obispo de Guadix el día 31 de marzo de 1970, recibiendo la Ordenación episcopal el 10 de mayo. En septiembre de 1973, el mismo Pontífice lo nombró obispo de Cádiz y Ceuta, tomando posesión de la diócesis gaditana el 20 de octubre. Será Juan Pablo II, otro papa santo, el que, el 26 de marzo de 1993, lo nombre obispo de Málaga, tomando posesión de la misma el 23 de mayo. En el seno de la Conferencia Episcopal presidió la Comisión Episcopal de Enseñanza.
El 18 de junio de 2006, a tenor de las normas canónicas, presentó su renuncia, siendo aceptada por el papa Benedicto XVI el 10 de octubre de 2008, nombrando como sucesor en Málaga a monseñor Catalá Ibáñez.
Murió en la capital de la Costa del Sol el 17 de marzo del año 2015, cuando contaba con 83 años de edad.
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